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jueves, 13 de noviembre de 2014

La verdadera historia del anuncio de la Lotería

Como todos los años por estas fechas, ya podemos ver el anuncio de la Lotería de Navidad de 2014. Veamoslo una vez más.


Lotería de Navidad 2014 - El mayor premio es compartirlo 

Nos encontramos con un anuncio buenrollista, como ha de ser para estas fechas. Cuenta la historia de Manuel, un hombre que no compra lotería en el bar que frecuenta. La fortuna hace que allí toque el Gordo, y nuestro protagonista se encuentra con el mal trago de tener que bajar a felicitar a Antonio, el dueño del bar. Se toma un café allí, y al pedir la cuenta, le piden 21 euros. uno por el café, y veinte por el décimo que tenía guardado.

Emoción, lágrimas, aplausos y hurras por los creadores de la campaña. Y un año más el espíritu navideño sale victorioso. 

¿Y  ya está? ¿Es todo tan bonito? ¿Alguien se lo cree? ¿Nos venden paz, amor, solidaridad y espíritu navideño? Comprobemoslo analizando el anuncio en produndidad. Empecemos:

Comienza el anuncio mostrando una vista aérea de la ciudad, y un primer plano de Manuel, nuestro protagonista, observándola a través de la ventana, triste. Posteriormente sabremos que su tristeza es porque no ha comprado lotería de Navidad en el bar de Antonio, y resulta que ha tocado el gordo allí.
Primero: Manuel vive alejado de los acontecimientos. Reside en un piso tan alto (planta 11 o superior, como vemos posteriormente en el ascensor cuando baja), que no puede escuchar el ruido de la calle. Si sabe lo que ha pasado, ha sido por la tele.

Segundo: Manuel es el típico cenizo. Aquel al que no le tocará nunca nada, porque es el gafe del grupo. Por no comprar no le ha tocado a él, si lo hubiera hecho, no le habría tocado a nadie. Además, ¿por qué no compra? ¿No se lo puede permitir? ¿Se le ha olvidado? ¿O es que ya no se siente tan a gusto en el bar como antes? Nos faltan las motivaciones del protagonista para haber actuado como lo ha hecho.

La mujer de Manuel (de la que no sabemos su nombre) aparece en escena, diciéndole que tiene que bajar al bar a felicitar a su dueño.

Confirmado: Manuel no es sólo un cenizo. También es un calzonazos. "Tienes que bajar" "¿Por qué?" "Porque lo digo yo. Encima que me dejas pobre para toda la vida, no vamos a ser unos malquedar. Hombre por Dios. Y si no bajas tú, te hago bajar por las escaleras, pero rodando los once pisos"

Y es que podría haber ofrecido a bajar juntos, pero no. El mal trago lo tiene que pasar solo.

Manuel baja, a su pesar, se dirige al bar, y tras una pequeña duda, entra en el establecimiento

Primero: Casi parece que se está dirigiendo al paredón. Parece el viaje a una muerte segura.

Segundo: la gente es egoísta por naturaleza. Manuel no siente la alegría que tiene alrededor porque sufre el no haber comprado un décimo. Y los que están celebrando el premio ni ven a Manuel, ni se dan cuenta que no está tan contento como ellos. Ni siquiera le hacen sitio para que pase. 

¿No se conocen? ¿No se supone que son habituales del mismo bar? Aunque no conozca a todos los clientes ¿no coincidirá habitualmente con unos cuantos? ¿O es que el dinero convierte en amigos a desconocidos y en desconocidos a amigos? La falta de empatía de esta escena es dolorosa.

Manuel y Antonio se saludan y se abrazan. Manuel felicita a Antonio, éste le ofrece una copa, que es rechazada pidiendo un café.

La alternativa a esto podría ser un "me voy a pillar la cogorza padre y me la vas a pagar tú". Pero eso no queda bien en publicidad.

Manuel le pregunta a Antonio si aprovechará para cerrar. La respuesta es que no, "que ahora que dejarán propina... Mira qué contentos están".

Antonio es un tacaño. No le vale el premio que se haya llevado, que seguramente será superior al de cualquiera de los que lo están celebrando. Quiere más. Hace una crítica (poco) velada de que estos capullos no le dejan nunca propina y parece que le molesta que estén tan contentos. Será porque cree que le deben sus vidas.

Además, es probable que a Antonio le salga el tiro por la culata. Por las imágenes que se ven del barrio, no parece un lugar muy próspero. Lo más fácil es que la mayoría de ellos se marchen a un lugar un poquito mejor, así que acabará quedándose sin clientes y sin propinas.

Manuel le pide la cuenta a Antonio. Este le dice que son 21 euros. un euro del café y 20 del décimo que le tiene guardado.
Lo primero de todo: esto es MENTIRA. Un décimo premiado con el gordo son 400.000 euros, ,y por muy buena persona que seas no vas a ir por ahí regalando casi setenta millones de pesetas. Y menos por parte de una persona que está dispuesta a seguir trabajando en un bar de mala muerte sólo por conseguir sacarle las perras a sus clientes. Pero imaginemos que puede darse la escena de este modo. ¿Sería un acto de generosidad? 

¿Qué está pasando por la mente de Antonio? Manuel no ha comprado décimo. No sabemos por qué, y tampoco sabemos si Antonio conoce el motivo. Es posible que lo haya tomado como una afrenta, un desprecio hacia él y su negocio. Así que hay que darle una lección y que se acuerde para siempre. Y ¿qué mejor modo que dejarle en evidencia ante todos? Y Manolo sabrá que le está dejando el ridículo a sabiendas, que si realmente quisiera darle un décimo, lo habría hecho de un modo más discreto.

Me imagino los comentarios de los que no estén lo bastante borrachos: "Mira a Manolo, que no quiso comprar un décimo y ahora Antonio le regala uno". "Tiene una suerte que no merece". "A mí también me gustaría ganar así, sin arriesgar nada".

Lágrimas, emoción, y Manuel saliendo por la tele todo emocionado. Al final, se abraza a su esposa. La voz en off recita el eslogan: "El mayor premio es compartirlo"

Ahora sí, a la esposa le ha dado tiempo a bajar para abrazarse a su marido, toda emocionada. Y es que "macho, las penas te las tragas solito, que ya pasaremos para compartir las alegrías". Un auténtico desgraciado, vamos.

Y como siempre, comprobamos que el espíritu navideño es una falacia, una falsedad en la que fingimos creer.



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