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miércoles, 18 de julio de 2007

Traerá cola



ONCE - Traerá cola, Primera parte (1987)



Corría el año 1987. Las televisiones privadas aún no existían. Sólo había dos canales, la primera y el UHF. Los anuncios no dominaban la programación, y mucho menos se hablaba de ellos.

Y de repente, este anuncio. Una cola inmensa de gente, que recorre toda la ciudad. Están esperando algo. Pero no nos dicen qué. Sólo nos dicen que algo ocurrirá el 1 de octubre.


Una campaña publicitaria se considera un éxito cuando consigue llamar la atención sobre un producto o servicio. El objetivo de la campaña es vender, no hacer un anuncio. Y la técnica que se utilice, ha de tener ese único objetivo.

En este caso, los anunciantes decidieron utilizar una técnica que nunca se había utilizado en España. Hacer un anuncio en dos partes. El primero, un previo que da una información muy limitada, tan limitada, que realmente no nos dicen nada. En este caso, sólo una fecha.

Esa falta de información, junto a una música que altera un poco los nervios, y el hecho que la gente del anuncio actúe de un modo poco habitual, nos hace preguntarnos de qué va el anuncio, qué nos intenta vender. Y no saberlo produce ansiedad.

Durante las semanas que duró el anuncio, fué el centro de muchas conversaciones. Análisis del anuncio para intentar encontrar una pista, apuestas para averiguar de qué es el anuncio. Tensión, nervios, cuchicheos... y todo un país esperando la fecha prometida para ver un anuncio de televisión. Inaudito.

Y, por fin, unos dias antes del 1 de octubre... la respuesta. Cuando emitieron la segunda parte del anuncio, casi todo el mundo sabía ya que aunciaban el nuevo cupón de la ONCE, porque lo había anunciado la prensa el día anterior. Por si acaso, ya al principio del anuncio, sale un ciego que va a su garita para vender cupones.

Algunos decían que lo habían adivinado, pero realmente, dudo mucho que nadie llegara a acertar.



ONCE: Traerá cola, Segunda parte (1987)


Este tipo de publicidad es muy efectiva si no se abusa de ella. Antena 3 la utilizó para lanzar su cadena de televisión dos años más tarde, utilizando exactamente los mismos elementos: misterio, música inquietante, actitud extraña de los actores... pero, aunque creaba la misma ansiedad al público por averiguar el producto, la repetición de la técnica hace que el anuncio no sea tan comentado, y su efectividad sea menor.

3 comentarios:

Brujita dijo...

y si hoy en día la mayoría de anuncios no fueran asi(que cansinos pueden ser los publicistas) igual, y solo igual,mantendrian un poco más la atención del espectador.

Mae dijo...

Hoy día hay pocos anuncios que llamen la atención. Hay muchos que a mi parecer son muy graciosos, como el de la Chrisler Wallaller(madre mía lo que acabo de poner), pero se entiende, no?? xDDD.
Besos

Jenn dijo...

¿Se me permiten dos comentarios?

Primero: la publicidad no tiene como objetivo vender. La publicidad tiene dos funciones básicas y únicas. 1º informar de la existencia del producto/marca y 2º crearnos necesidades y proponernos un método para satisfacerlas (la marca/producto anunciado). Y esto se refleja, sobretodo, en el artículo 14 de la Ley General de Publicidad, que, dado este principio antes comentado, todo pago que se quiera realizar como consecuencia de la venta, será inválido y anulado.

Segundo: los pobres publicistas no tiene la culpa de que la publicidad sea aburrida. A todo caso, los publicitarios (los publicistas son los relaciones públicas de principios de siglo). Y mucho me da que tampoco es de los publicitarios, sino del miedo a arriesgarse de muchos de los grandes anunciantes.

Uff... cuánto he escrito!! Espero que hayan quedado claros estos dos puntos, y no, no voy de listilla, es que me examino de esto cada año!! xD

A parte de todo esto, opino que esta forma de hacer anuncios que crean espectación puede ser muy atractiva, porque el grado de satisfacción del consumidor o comprador cuando resuelve el enigma es infinitamente elevado, pero hay que tener en cuenta que tan elevado también puede ser el sentimiento de decepción al no ser capaz de solucionarlo. En este caso, pero, es como el de la "m" de movistar, es algo de lo que todo el mundo puede apropiarse y de lo que posteriormente, todo el mundo puede opinar con más o menos salero.

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